Memorias USB

MEMORIAS-USB-VOL.2

Son muchos los que me preguntais cómo protegerse en Internet, en especial cómo proteger a vuestros hijos. Yo creo firmemente en un principio muy simple.
Existen tres “puntos de entrada” a nuestras cibervidas donde la mayoría de nosotros somos muy vulnerables.

  1. Nuestras contraseñas. No me canso de repetirlo. En el Blog hemos hablado ya muchas veces de contraseñas, consejos, trucos y gestos muy fáciles para blindar nuestras contraseñas. Os dejo nuestra último post donde hablamos de KeePASS.
  2. Somos ilusos por naturaleza. En Internet, oímos la palabra «gratis» y vamos corriendo como moscas, sin preocuparnos lo que pueda pasar. Recuerda aquello de “o me compras o te utilizo” en nuestro post de clientes o productos. Un ejemplo de esta semana, un compañero de trabajo me contó que recibió un correo electronico de “Apple” por una suscripción de 15€ a una aplicación. Se dijo a sí mismo... ¿para qué le abré dejado la tablet al niño? Tras seguir las intrucciones del email de “Apple” hasta llegar a introducir sus datos de su tarjeta bancaria en una web falsa, que parecia super real según él, el recibo de 15€ no se le cargó en su cuenta, por el contrario al día siguiente le cargaron una factura de no se cuantas noches de un hotel de Amsterdan...
  3. Nuestra tercera vulnerabilidad en nuestras cibervidas es abrirle la puerta al enemigo nosotros mismos y es aquí donde voy a centrarme hoy. Os voy a contar la historia de mi suegro...

 

La memoria viajera

Mi suegro me vino hace poco todo orgulloso porque el amigo de un amigo le había grabado en un llave USB cientos de canciones y varias películas de los Beatles. Mi suegro, que no tiene ordenador por cierto, me prestó esa llave USB para que me copiase las canciones, no porque sea hyper-fan de los Beatles sino porque adoro la música en general...
No tengo máquina de rayos X en casa y tampoco tengo un analizador de armas bioquímicas, pero si los hubiese tenido, los hubiese utilizado porque la llave USB que mi suegro me dejó, había mutado, tenía patas y se iba andando sola.

Desde que se compró hace varios años, que yo sepa, por esa memoria USB han pasado fotos y videos de la familia y de los niños, billetes de tren, recibos de la luz, seguro que alguna declaración de hacienda, un certificado de nacimiento, música y muchas cosas más. Recuperando sólo unos cuantos de esos documentos, accedes a tanta información de la otra persona que podrías perfectamente hacerte pasar por ella frente a cualquier organismo, servicio... lo que viene siendo, suplantación de identidad.

 

Partiendo de la base de que nuestras memorias USB nos hacen vulnerables, esa llave USB la cual hemos borrado previamente y estaba sanota sanota, se la damos a alguien que conoce a otro alguien para que nos copie música y tal... ¿sabes una cosa? .. las memorias USB nunca olvidan, tenlo claro.

Por mucho que “formatees” tu memoria USB, siempre podrá recuperarse todo o parte del histórico de esa llave USB y te puedo asegurar que no hace falta ser experto en informática forense... A mi abuelilla con un video en Youtube ya le bastaría.

Imagina que le prestas a alguien una llave USB para que te “pase” un archivo. Esta persona, que posiblemente consideres de confianza, pasará todo un día y una noche con tu memoria USB.
La curiosidad o la envidia de tu super-amigo pueden hacer que con un simple programita bajado de Internet, intente recuperar todos los archivos, fotos y demas que hayan pasado alguna vez por la historia de esa memoria USB o ese disco duro externo, aunque hayan sido borrados hace años.

Párate a pensar que es lo que tienes o has metido alguna vez en una de tus llaves USB... ¿vida privada? ¿fotos de menores? ¿documentos o datos privados que en manos de malas personas podrían joderte la vida y la de los tuyos ? ¡Niño malo! ¡llave USB no prestar!

Ésta situación es muy probable que nunca se dé ya que tu no compartes con nadie tus memorias USB y confías plenamente en tus amigos y conocidos... a lo que yo respondo con una palabra sin las vocales aio, ¡p-rd-ll-!

La situación que es muy probable que se dé en tu día a día es que la memoria USB que has prestado a tu amigo o que te han prestado para que te copies esas canciones, se haya pasado conectada a un ordenador SUPER INFECTADO DE CACOTA varias horas. Quicir:

CACOTA pasa a llave USB,
llave USB se conecta en tu ordenador,
CACOTA pasa a tu ordenador.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, no soy ANTI-MEMORIAS USB o anti-discos duros externos, lo que sí soy es y ANTI-Personas que no se preocupan ni una “chispa” de sus cibervidas privadas y muchos menos de las vidas privadas de los demás.

No quería despedirme sin contar una anécdota que me pasó el lunes con un compañero de trabajo que me trajo un viejo iPhone 4 y me dijo, literalmente, que estaba en proceso de divorcio y que su mujer lo estaba chantajeando. Mi compañero quería que le recuperase los mensajes SMS de su antiguo teléfono a lo que yo le dije, no sé hacerlo, nunca lo he hecho y además pasando de meterme en historias raras. Lo que no le dije es que con un poco de paciencia, quizás el mismo sería capaz de conseguirlo.
Por cierto, una cosa que no me extrañó es que, el tío tenía registradas y almacenadas en su super iPhone nuevo, todas las conversaciones telefonicas con su mujer de los últimos dos años...

Recapitulando y resumiendo, ¡las memorias USB no se comparten! ¡las memorias USB tienen cacota! ¡las memorias USB no olvidan¡ así que las memorias USB ¡fuera de tu cibervida!

un abrazo enorme y estoy seguro que más de uno va a empezar a usar la grabadora de voz a partir de ahora ...
Cheers
DAG

Memorias USB

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