Internet de las cosas

EL-INTERNET-DE-LAS-COSAS

Señor@s, esto es lo que nos espera en un par de años. La ostia de “cacharros” conectados a Internet (50 billones) y más de 4.500.000.000 de personas navegando por Internet en 2020.

Empezamos una serie de tres entradas sobre lo que todos dicen que está por venir, o lo que personalmente creo que ya ha llegado para quedarse.

Internet de las Cosas ( IoT )

Todo estará conectado a Internet en tu domicilio, básicamente este sería el resumen. ¿y qué tiene de malo? Desde un punto de vista de la evolución tecnológica, ¡Chapeau! Otro buen avance para los mortales, con el fin de facilitarnos la vida según algunos, otro buen avance de las marcas para fundirnos con publicidad para otros, o como pienso yo, otro avance para terminar de despelotarnos nuestras cibervidas abriendo literalmente las puertas, al único sitio que a duras penas sigue más o menos protegido, nuestras casas.

Antes o después, tod@s sucumbiremos a la moda. El riego de tus plantas a distancia, el comedero del perro que llenaras pulsando un botón en el móvil, el Dash Button de Amazon (del que hablaremos en próximas entradas) para cuando se te acabe la pasta de dientes o el papel … de cocina o más peliagudo si cabe, el marcapasos conectado a Internet que te muestra tu ritmo cardiaco en la aplicación del móvil.

Podría estar toda la tarde así… encender la calefacción de casa desde el trabajo, la cafetera que podrás encender desde la cama nada más abrir el ojo para que el café esté recién hecho… detectores de movimiento, cámaras, el llavero conectado para encontrar las llaves de casa o la dentadura postiza conectada... (¡esto sería un puntazo!)

Como suelo hacer, un ejemplo muy simple de los míos, de los que nos transporta a nuestra imaginación, servirá para que veas a donde quiero llegar.

Te llamas Juan Antonio Pelo y tienes coleta. Eres el dueño de una de las marcas más importantes de frigoríficos del mundo. Día a día ves que los coreanos te están comiendo terreno, tienes que bajar los precios de tus frigoríficos y encima para colmo, ahora todo el mundo busca el frigorífico conectado a Internet que está de moda. Tienes que pasar por el aro, y hacer que tus frigos sean inteligentes y que permitan hacer la compra por Internet, enviarte una alerta cuando se acabe la leche o poder leer el periódico mientras te tomas el vaso de leche...

Si los coreanos ya te estaban apretando las tuercas antes a nivel de ventas vamos con las matemáticas… ¿Cuánto vas a invertir en proteger la conexión a Internet de tu frigorífico para que tus clientes no sean vulnerables? ¿cuánto vas a invertir en mantener las actualizaciones de seguridad necesarias y enviarlas de vez en cuando a tus clientes? ¿cuánto vas a …? Pues te lo digo yo, te vas a gastar una “fu de caca” en proteger a tus clientes porque debes competir en precio, o lo que es lo mismo, pasarás olímpicamente de la seguridad en Internet del frigo y, en consecuencia, la casa de tus clientes tendrá una nueva puerta abierta que no tardará en ser utilizada por los “buscadores de puertas”.

A todas las posibles ‘puertas abiertas de Internet’ que ya tenemos en casa sin saberlo, vamos a ponerle que tengamos 10 ‘cosas’ más conectadas sistemáticamente a Internet en los próximos años, enviando a diestro y siniestro información a Internet, a las aplicaciones de turno, quien sabe si a los propios servidores del fabricante… todos esos, repito, “cacharros” que pueden salir de tu casa dirección a Internet sin permiso…

¿quién te dice que no permitirán también la entrada en tu casa?

Otro ejemplillo más real, que existe desde hace varios años… la cerradura conectada a Internet.

Más chulo que nadie, estás en el taco, por supuesto el aparentar más que los demás que no falte… decides instalar en la puerta principal de tu casa, una cerradura conectada a Internet para que puedas abrir y cerrar la puerta a tus anchas con una simple APP en tu móvil.

¡Menuda vacilada para presumir! Uhhhh! ¡Too Stronk!

Vamos con una de electrónica básica. Abrir y cerrar la cerradura es una cosa física, es decir, una de dos o se abre manualmente con una llave o tiene un mecanismo que acciona la apertura y cierre del sistema gracias a un impulso eléctrico.

Ahora bien, este mecanismo no funciona por amor al arte, un chascar de dedos y la cerradura se abre, ¡NO!… necesita un impulso eléctrico ¿recuerdas? y ¿quién se lo da? pues la APP del móvil, que, desde tu trabajo, envía una señal a través de Internet.

La señal navega hasta la dirección de tu casa, entra en tu router, se pasea por tu red interna hasta encontrar tu cerradura y la señal, que es eléctrica, ¿lo he dicho?, le dice a la cerradura, “ábrete sésamo” y la puerta se abre para que pase tu madre con la que habías quedado hace media hora y no tiene llaves…

Menudos adelantos, como diría mi madre, pero si tú, con una simple conexión a Internet, con una aplicación de móvil, con muy poco, eres capaz de abrir tu futura cerradura conectada a Internet, ¿te crees que nadie más en el mundo mundial podrá hacerlo? Ah! Bueno! Seguro que tendrás una super contraseña que protege el sistema de la cerradura, la que venía de fábrica con el aparato y que nunca has cambiado… como era… ¡soPardo!

No da más nuestra entrada de hoy, que luego dicen que me extiendo demasiado (5256 caracteres hasta aquí, mierda, me he vuelto a colar…)

Por cierto, “menester” que vayas pensando en poner un deMonito en tu cibervida que te vaya cerrando puertas… ahí lo dejo ?

Lo dijo Voltaire en su día, Lucas y luego también… ¡Hasta revoire!

Cheers

DAG

 

 

 

 

 

 

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